miércoles, 12 de octubre de 2011

ACERCA DE LA DEUDA SATELITAL

Vulneración a la soberanía nacional y los derechos humanos de los países del sur
Acerca de la deuda satelital
Cesáreo Gálvez Perdomo / Red Colombiana de Radio Comunitaria RECORRA - www.aporrea.org
03/12/04 - http://www.aporrea.org//a10960.html

Abordar el tema de deuda satelital, en este espacio sobre cultura y comunicación es a altamente pertinente, constituye el complemento ideal que requiere el campo de la comunicación dentro del espacio de la cultura. En el sentido más amplio la palabra, cultura es todo aquello legado por la humanidad en el proceso de su desarrollo, ya Jesús Martín Barbero ha indagado acerca de la recuperación antropológica del concepto, para no ligarlo únicamente a "mitos, leyendas, utensilios de trabajo, cocina, vestimenta, vivienda, bailes, artes y tradiciones, sino a toda esa dimensión espiritual y material de la vida social que incluyen la ciencia y la tecnología, el problema es que la tecnología en Occidente nos la separaron de la cultura." Texto Ciudadanía democracia y diálogos sociales en América Latina.

Dentro de este contexto los nuevos rumbos que toma la llamada sociedad de la información y el conocimiento, ad-portas de la segunda fase de la Cumbre Mundial
sobre la Sociedad de la Información CMSI, convocada por las Naciones Unidas, en Túnez 2005, y la campaña por el derecho a la comunicación levantada por la sociedad civil, CRIS, requiere de una mirada al mundo de los satélites.

Los satélites se definen como objetos secundarios que gravitan en órbita cerrada alrededor de un planeta, Constituyen parte del acervo cultural, que la modernidad trajo consigo a través de la revolución técnica y tecnológica, son sistemas de alta tecnología, los cuales han revolucionado el mundo de las telecomunicaciones al proporcionar herramientas de enlace global y retransmisiones en directo, que utilizan sistemas activos, de recepción y de emisión.

Los sistemas satelitales están orientados hacia el campo de las telecomunicaciones, el manejo financiero, la aeronavegación, la defensa militar, la meteorología, los estudios ambientales, los estudios de recursos terrestres y científicos. Por lo tanto es la plataforma ideal en que se sustenta la globalización.

Se conocen dos clases de satélites, los naturales y los artificiales, los naturales son las denominadas lunas que poseen los planetas, los satélites artificiales por su naturaleza son creación de la humanidad.

Dentro de los satélites artificiales los de mayor connotación son los denominados geoestacionarios los cuales se mantienen en una posición fija sobre un punto cualquiera del ecuador terrestre, describen una órbita circular situada a unos 35.800 Km de altitud en el sentido de la rotación de la tierra sobre su eje y conservan la misma velocidad, completando su órbita en un día sidéreo de 23 horas, 56 minutos y 4 segundos.

Otra clase de satélites artificiales son los denominados geosíncronos, cuya órbita no coincide con la del ecuador terrestre, sino que adoptan una inclinación respecto de este.

Históricamente el primer satélite artificial fue el Sputnik 1, lanzado por la Unión Soviética el 4 de octubre de 1.957, el primer satélite de los Estados Unidos fue el Explorer 1, lanzado el 31 de enero de 1.958, muy útil para el descubrimiento de la radiación terrestre.

En 1958 los EEUU lanzan el Store que fue el primer satélite activo de comunicaciones y uno de los principales para propiciar adelantos científicos en la exploración espacial.

En los años siguientes se desarrolló rápidamente la industria satelital de las grandes potencias básicamente con intereses exclusivamente militares, dirigidos hacia la defensa y motivados por la guerra fría entre EEUU y la Unión Soviética.

El primer satélite geosíncrono, fue lanzado por la NASA en 1.963 denominado Syncom 2.

A partir de 1.983 la agencia espacial europea comienza sus lanzamientos. En 1.989 Inglaterra coloca uno de características geocíncrona exclusivamente para señal de Televisión.

Generalmente son de propiedad estatal aunque existen algunos de propiedad privada, se trata de flotas que compiten por el mercado abierto, que han aprovechado subastando la soberanía de las naciones.

En el desenfreno por la conquista de mercados la actitud de los países del norte liderados por los EEUU es muy asimétrica, para ello recurren a instrumentos jurídicos internacionales o tratados, como el caso dado al manejo de la órbita geoestacionaria y los recursos del espectro electromagnético los cuales han determinado como patrimonio común de la humanidad, y por lo tanto excluidos del territorio de cada Estado , caso similar ocurre con el tratamiento dado a los recursos biodiversos del amazonas.

De esta manera se explota el espacio o territorio virtual de los países, generalmente del sur a su antojo, sin control e indemnización alguna, aprovechándose de las altas tecnologías de la comunicación y de la información (TICs) que poseen y particularmente la Internet, que se ha constituido en factor clave de la globalización económica y financiera, que involucran a casi todas las actividades humanas.

A propósito del tema el Señor Yoshio Utsumi, Secretario General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones -UIT- en su discurso inaugural de la primera fase de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información efectuada en Ginebra en diciembre de 2.003, subrayó la necesidad de nuevos marcos legales y políticos para el ciberespacio, comparando a éste con una "tierra nueva, sin fronteras y aún sin gobierno".

Planteó, en particular, la necesidad de establecer mecanismos de protección y vigilancia policial en el ciberespacio, las definiciones de jurisdicción para controlar el cibercrimen y la conveniencia de cobrar impuestos a las transacciones electrónicas; además la necesidad de garantías para la libertad de expresión, los derechos humanos y la gobernancia global, fue objeto de su disertación.

Los fraudes y escándalos tipo Enron y WorldCom, no parecen muy entusiasmados con los resultados de la cumbre, saben que los asuntos claves de la ésta se deciden es en la Organización Mundial de Comercio (OMC), que ha venido a jugar su papel a partir de la primera fase en Ginebra 2.003 y cuyos resultados están orientados exclusivamente a los propietarios de las tecnologías.

Mientras tanto la sociedad civil desde la Campaña Mundial por el derecho a la Información o CRIS, no ha logrado movilizar más allá que pocos círculos especializados y activistas en los cinco continentes que no han tenido la contundencia organizativa que incida realmente en este escenario, donde se decide la suerte de los mercados del mundo de las telecomunicaciones.

Esta rápida referencia al fascinante pero desconocido mundo satelital es con el fin de llamar a la reflexión, controvertir la propuesta presentada en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, que busca crear un fondo para financiar proyectos comunicativos de carácter comunitario y generar una propuesta de resistencia civil.

Es pertinente acudir al concepto de deuda satelital, como una de las formas claves de exigir equidad y respeto al manejo y explotación de los recursos, se trata de asumir desde la sociedad civil, propuestas encaminadas a recuperar el sentido de la soberanía nacional que está atropellada por estas medidas.

El concepto de deuda satelital se origina a partir de los grandes acumulados financieros producto de la explotación del satélite por parte de los países ricos del norte, a costa de la miseria y exclusión de los países pobres del sur.

La explotación de los recursos del arco geoestacionario de los países con influencia en el ecuador terrestre, el aumento de las industrias satelitales cuyo uso y abuso les ha permitido acrecentar la brecha socioeconómica y tecnológica. Los bienes y servicios de telecomunicaciones, los sistemas financieros, la banca, la guerra, el control militar, la comercialización de información, el control físico de los territorios, etc, han alimentado este proceso de las industrias satelitales, que inmersos en el mercado globalizado se constituye en fuente de grandes utilidades financieras.

Los criterios de una gobernancia global implican todo lo contrario del querer nacional, se constituyen en amenaza para los proyectos locales, este sistema de globalización busca hacer desaparecer fronteras en aras del mercado, se empeña en el control social, económico, político, cultural, ambiental, de los países, ejemplo de ello, es el espionaje a la población civil, las bases militares para el control sobre los pueblos, los sistemas fotográficos teledirigidos, el empadronamiento, la vulneración al derecho a la intimidad, el gran bombardeo de basura pornográfica, en definitiva la regulación de la vida pública y privada, y lo que es peor aún el manejo estratégico de la guerra, controlada de manera digital, lo cual fortalece el porqué del concepto de deuda satelital.

Los productos por la venta de información, control sobre las telecomunicaciones y los mercados financieros principalmente constituyen la base de los megaproyectos que son objeto de un tratamiento especial en los tratados de libre comercio y en especial del TLC, con preferencias para quienes poseen las tecnologías. Se trata de un escenario desigual donde predomina siempre la actitud prepotente de los países del norte, que por su alta competitividad tecnológica y para el caso de los EEUU, pretende efectuar una negociación que perpetúe la desigualdad ya que no se puede dar una negociación entre desiguales, además ellos no tienen amigos, tienen socios comerciales.

Para los negociadores de los tratados de libre comercio de los países del sur, sin experiencia y conocimiento de la importancia estratégica de estas temáticas, es un gran riesgo que compromete la soberanía nacional.

Desde muchos sectores de la sociedad civil ha surgido como propuesta de legítima resistencia organizada, para hacer una contrapropuesta cultural partiendo de lo local y reclamar la deuda acumulada por la explotación del satélite que hoy se denomina deuda satelital. Que en el supuesto de darse proporcionaría los recursos suficientes para potenciar las nuevas tecnologías de la comunicación y ofrecer mayores y mejores garantías a una sociedad de la información incluyente y democrática.

Este concepto de Deuda Satelital, se incorpora cada vez más a las agendas temáticas de los sectores sociales de comunicación y toma mucha más fuerza, como objeto de preocupación por parte de la sociedad civil, interesada en hacer que la comunicación no sea solo un instrumento para la dominación, sino una herramienta para la construcción democrática y participativa de lo público en lo político, que sea más incluyente y equitativa en lo social, más integrada a los círculos de la cultura, respetuosa de los derechos humanos, en definitiva una comunicación posible.

Para concluir e integrar el concepto antropológico de cultura a esta temática de las tecnologías de la comunicación, es pertinente reconocer que la principal revolución del siglo XX más allá de la revolución bolchevique de Rusia, más allá de la I y II guerra mundial, más allá de las invenciones de la revolución técnica y tecnológica, de la conquista espacial, de los satélites, de la fibra óptica, es el reconocimiento de la mujer y el hombre, como ser humano.

Entender que el ser humano tiene derechos condensados en la declaración Universal y acogidos por las Naciones Unidas, es la principal revolución del siglo XX. Es una revolución dada en el campo de la cultura que debe orientar las miradas de una sociedad de la información y el conocimiento, allí debe nutrirse la construcción del discurso comunicativo de la sociedad de la información, como desarrollo y consolidación de los Derechos Humanos.

Porque la comunicación es ante todo vida humana, porque de nada valen las tecnologías, la ciencia, el arte, la política, los inventos, la acumulación, si la sociedad no se reconoce a si misma partiendo del ser humano como el epicentro de su razón de ser.

No es concebible una sociedad de la información que no considere los derechos humanos como lo fundamental de sus beneficios colectivos, una sociedad así es inviable. El siglo XXI está permeado por la comunicación y su mayor desafío consiste en acrecentar las bases de un nuevo humanismo que rompa el humanitarismo o no es viable. Este debe ser el siglo de los derechos humanos, el siglo para cerrar las brechas ante la inequidad y la exclusión.

Mas allá de la brecha digital hay que cerrar las brechas existentes en el campo social, económico, político, cultural y ambiental, solo así se podrán curar las endemias que produce el hambre y la exclusión, producto del modelo de globalización neoliberal despiadado e inmisericorde que se soporta en la comunicación.

Democratizar la sociedad de la información a partir de exigir el pago de la deuda satelital, como vulneración a la soberanía nacional y los derechos humanos de los países del sur, es tan solo uno de los elementos de esta propuesta de resistencia a ser tenida en cuenta en la agenda de los movimientos antiglobalización y desde luego objeto de discusión en la campaña CRIS.

EMail: cesareo_galvez@yahoo.com
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1 comentario:

  1. El presente escrito fue presentado en la reunión de Our-media III, realizado en Porto Alegre Brasil, Julio de 2004, a propósito de la discusión en ese momento, sobre la posición de la Sociedad Civil, respecto de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, convocada por Naciones Unidas, en Ginebra 2003 y Tunez 2004. Publicación aparecida el 3 de Diciembre de 2004 en el portal de www.aporrea.org y en google.

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